viernes, 27 de abril de 2012

12. La novela de ciencia-ficción, fantástica y policíaca.


12. La novela de ciencia-ficción, fantástica y policíaca.

Tras la Segunda Guerra Mundial la expansión del género novelístico se manifiesta en la creación de subgéneros que coexisten en el tiempo.

1. Novela de ciencia ficción
La ciencia ficción es un género literario dentro de la ficción. Sus historias usualmente describen sociedades futuristas que hacen uso extenso de los avances científicos y tecnológicos. El término es una traducción del vocablo inglés Science Fiction.
Hay dos grandes divisiones en la ciencia ficción, según el estilo que escoja el escritor: la ciencia ficción dura y la blanda (Hard and Soft SF, en inglés). La dura es la que se atiene a los principios y métodos de la ciencia para lograr sus objetivos; es escrita generalmente por científicos o por escritores con un buen conocimiento de la ciencia y la tecnología. Se basa en nuevas tecnologías que modifican las actuales o que encuentran alguna forma de evadir alguna ley científica. La ciencia ficción suave utiliza otros métodos como la espiritualidad y los poderes mentales. Ejemplos:
  • Ciencia ficción dura: Toda la obra de Isaac Asimov, Julio Verne, entre otros.
  • Ciencia ficción blanda: algunas obras sobre Marte de Edgar Rice Burroughs, en las que los protagonistas utilizan estos poderes ya mencionados. La serie Star Wars, que tiene bastantes elementos de fantasía, como la telepatía, la precognición y la telequinesis.
Orígenes
Los estudiosos opinan que el primer relato de ciencia ficción fue Frankenstein, de Mary Shelley. Es un relato de la creación de vida artificial, algo similar al concepto actual de robot (autómata), que es una metáfora de la existencia del hombre, que se pregunta las razones por las que fue creado.
Se considera que el padre de la ciencia ficción fue Julio Verne porque fue el primero que se dedicó de lleno a escribir obras de este tipo. Muchos de los inventos de sus obras fueron después descubiertos por la ciencia y la tecnología, como los submarinos, por ejemplo. Sin embargo, pudo "predecir" estos adelantos debido a que se basaba en el rápido descubrimiento de nuevas tecnologías y ramas de la ciencia existentes, por ejemplo, el uso de tanques de guerra en su libro La casa de vapor, el submarino en 20.000 leguas de viaje submarino o la llegada del hombre a la Luna en De la Tierra a la Luna.
H. G. Wells fue un británico que introdujo nuevos conceptos en este campo. Su obra La Máquina del Tiempo introduce el concepto del viaje en el tiempo, hacia el pasado y el futuro, por medio de un dispositivo especial que viaja en el tiempo como otras máquinas viajan en el espacio. La guerra de los mundos es un clásico del género del contacto extraterrestre, en el que unos marcianos intentan invadir la Tierra. Sus innovadoras ideas están plasmadas también en El hombre invisible y La isla del Dr. Moreau. Éste último trata de la cruza de humanos con otros primates, hecha por un científico sin escrúpulos, de forma similar a Frankenstein. La mayor parte de su obra es optimista frente al futuro y la ciencia, con pocas excepciones.


Su desarrollo: La Edad de Oro.
Desde comienzos y hasta mediados del siglo XX se da el fenómeno conocido como La Edad de Oro de la Ciencia Ficción, en Estados Unidos. Los tres grandes escritores de ciencia ficción han sido Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Ray Bradbury.
Arthur C. Clarke es famoso por su novela y película 2001: Odisea en el espacio y por Rama, principalmente. La primera es una historia alternativa de la humanidad en la que los extraterrestres moldean la evolución del hombre desde el antiguo homínido hasta que ésta alcanza las estrellas. La trama principal de la novela también gira alrededor de HAL, una inteligencia artificial con sentimientos, aparentemente, que domina una nave espacial.
Ray Bradbury fue el autor por excelencia del planeta Marte, junto con Edgar Rice Burroughs. Sin embargo, la ciencia ficción cultivada por Bradbury es más dura (hard sf), debido a que todo está tratado científicamente. Crónicas marcianas es una de sus obras más conocidas. En ella describe, en una serie de cuentos que comparten el mismo universo, la terraformación y colonización de Marte. Otra obra muy famosa es Farenheit 351 en la que se muestra un futuro distópico en el que los libros están prohibidos y son sistemáticamente destruidos por el fuego.
Isaac Asimov ha sido uno de los escritores de literatura más prolíficos que han existido. Escribió más de 500 obras y no sólo en el campo de la ciencia ficción, sino que incursionó en campos científicos y de meta literatura. Asimov introdujo bastantes elementos nuevos como los robots e inventó el término "robótica" y las "Tres leyes de la robótica" que hacían que un robot siempre velara por el bienestar de los seres humanos.
La trilogía Fundación es otra de sus obras cumbre. Inicialmente tres libros, Asimov la expandió en su madurez hasta completar 6 novelas. En ella un Imperio Galáctico está al borde de la destrucción y el único hombre que puede atenuar los años de barbarie venideros es Hari Seldon. Él descubrió una ciencia llamada psicohistoria que sirve para predecir el futuro utilizando estadística avanzada y métodos análogos al estudio de gases. Asimov explica que dicha ciencia toma a los seres humanos como partículas de un gas; no se puede predecir con exactitud la posición de una partícula específica, pero se puede describir y predecir científicamente el comportamiento del gas, como un conjunto. En el futuro lejano en el que se desarrollan estas novelas, hay suficientes seres humanos para que esta ciencia pueda ser válida; la psicohistoria requiere de inmensas masas de seres humanos para ser válida. Se demuestra que Seldon tiene razón y puede, debido a que es contratado por el Imperio, reducir los años de barbarie de 10.000 a 1.000, después de los cuales surgirá un Segundo Imperio Galáctico debido a la Fundación que crea (que en realidad son dos).
El segundo conjunto de libros se enfoca en la unión de todos los seres humanos por medios telepáticos. Un planeta llamado Gaia toma conciencia de sí mismo y planea unirse con la humanidad en un superorganismo consciente llamado Galaxia. Trevize y Pelorat tendrán un papel importante en negociar con Gaia y en descubrir el paradero original de la Tierra, que se ha perdido en las brumas de la historia.

Su continuación en la década de los 40 y los 50.

La ciencia ficción del siglo XX tuvo su auge a partir de las décadas del 40 y 50. Tuvo su nacimiento principalmente en revistas especializadas que se vendían a bajo precio. La mayoría de escritores de este tiempo comenzaron publicando cuentos o novelas serializadas por medio de ellas. Las revistas más famosas fueron Astounding y Amazing, las cuales se fusionaron poco tiempo después. Campbell, un editor de estas revistas, fue una figura clave para el impulso de este género literario. Poco a poco, a medida que los autores conseguían editores, la ciencia ficción se convirtió en antologías de cuentos y novelas. Son de citar Poul Anderson, Harlan Ellison, Robert Heinlein, Frederick Pohl, Philip K. Dick, entre muchos otros, que son emblema de esta "Edad de Oro".
Debido a los nuevos avances de la ciencia con respecto al siglo XIX, se introdujeron nuevos elementos en este tipo de ficción como fueron los viajes interestelares, desconocidos en el siglo anterior. Nació el movimiento conocido como "Space Opera", en la que la mayor parte de la acción sucede en el espacio. También continuó el tema del viaje en el tiempo bajo nuevas luces, debido a las nuevas posibilidades vislumbradas por la física cuántica. Asimismo, gradualmente fueron apareciendo inteligencias artificiales, robots y computadores en los relatos.


La década de los 80
En la década de los ochenta, William Gibson creó el subgénero conocido como cyberpunk, evolución de los temas de computadores e inteligencia artificial, dentro de la ciencia ficción. Agrupa historias situadas en un futuro cercano o presente alternativo en el que la humanidad ha llegado a una singularidad tecnológica y ha logrado la verdadera inteligencia artificial (IA). Las obras son, por lo general, distópicas, ya que el argumento de muchas es mostrar cómo la ciencia y la tecnología tienen un impacto sobre la sociedad, alienándola. Por lo tanto, sus personajes principales son hackers o programadores que luchan contra un sistema de multinacionales que tienen gran parte de su poder en un mundo virtual, generalmente, llamado ciberespacio (cyberspace) o Matrix, términos que también inventó Gibson.


  1. Novela fantástica.
La obra El diablo enamorado, escrita por Jacques Cazotte en 1772, está considerada como la primera novela fantástica. Autores románticos, como E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe cultivaron el género, otorgándoles a sus relatos fantásticos un cariz de terror psicológico que habría de presagiar en cierto grado el descubrimiento del inconsciente (Freud se inspira en un relato de Hoffmann para su definición de lo siniestro) y la concepción contemporánea de la mente como creadora de realidad, otándola de elementos fantásticos. Otros hitos en la historia de la literatura fantástica son Frankenstein o el moderno Prometeo (Mary Shelley, 1818), Drácula (Bram Stoker 1897) o El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde (R.L. Stevenson,1886)
Durante la transición del siglo XIX al siglo XX, el orden racional se ve sacudido desde todos los campos del saber: las ciencias humanas (Marx), la filosofía (Nietzsche), la psicología (Freud) e incluso la física (Einstein). La revolución que supone la relativización de todo el conocimiento acumulado durante siglos es recogida desde el arte dinamitando todos los presupuestos históricos, incluido el propio concepto de realidad. De este modo, un suceso sobrenatural ya no puede amenazar un orden inconsistente.
Los escritores reaccionan de dos maneras: regresando a la literatura mitológica (H.P. Lovecraft, Dunsany) o introduciendo el fenómeno sobrenatural, ya no como un inquietante misterio sino como un elemento integrado con naturalidad en el mundo. Así, La Metamorfosis de Kafka empieza presentándonos a su protagonista como un insecto, sin que esto merezca ninguna explicación por parte del narrador ni haga tambalear la visión del mundo de ninguno de los personajes de la historia. Lo neofantástico se relaciona también con el llamado realismo mágico, que fue denominador común de muchos de los escritores del boom hispanoamericano. Por su parte, la literatura maravillosa ha creado un público y un sector editorial especializado, gracias al gran éxito de (además del mencionado Lovecraft) J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis o Terry Pratchett (quien aborda el género desde la parodia y la metaficción).
J.R.R. Tolkien construye en El señor de los anillos, un mundo imaginario complejo, poblado por diversidad de razas y con una lengua propia mediante la cual se comunican los seres. El alemán Michael Ende, otro de los autores fundamentales mitad de siglo realiza dos obras importantes Momo y La Historia interminable, ambas dirigidas a un público juvenil, pero mediante ellas cuales podemos realizar un acercamiento profundo a los héroes para realizar una critica del modelo social contemporáneo. El italiano Italo Calvino se adentra en el mundo de la fantasía con su obra Nuestros antepasados, ya que considera que la realidad es tan compleja que no puede hablarse de ella si no es gracias a la alegoría y a unos personajes fabulosos que permitan comprender el mundo actual sin caer en la trampa de los hechos concretos.

3. La novela policial
Características del género
En términos generales podemos definirlo según Van Dine, como “una especie de juego de la inteligencia en el que el autor debe medirse lealmente con el lector y cuyo objetivo final es aclarar un misterio.”
La estructura básica del relato policial parte de una situación misteriosa (robo, crimen), para pasar inmediatamente a la investigación; esta se basa en el análisis de indicios y la eliminación paulatina de las sospechas hasta arribar, en medio de una atmósfera de suspenso, a un desenlace imprevisto.
Los personajes se mueven en un mundo imaginario donde “responden a una disposición maniquea en la que los buenos se oponen a los malos, los ricos a los pobres, la razón al instinto. El dos, entonces, como signo de producción, generalmente atraviesa los textos en todos sus estratos: dos son las historias que se cuentan – la historia del crimen y la historia de la investigación – cuyos protagonistas principales resultan también ser dos, el detective y el criminal, o bien el asesino y su víctima, o bien el perseguidor y el perseguido. En el nivel de la enunciación observamos: un narrador (el detective) que se dirige a su ayudante.
En lo policial se distinguen tres tipos básicos de relatos: novela-problema, novela de suspense y novela “dura”. La novela- problema se caracteriza por plantear un enigma y ofrecer un proceso de investigación a cargo del héroe de la historia: el detective. Se elige preferentemente un ámbito cerrado y un número limitado de sospechosos, lo que permite al lector entrar en el juego y tener la posibilidad de descubrir el enigma por su cuenta. Su propósito: asombrar intelectualmente al lector por un desciframiento ingenioso del enigma.
En la novela de suspense, el eje del relato se desplaza del enigma hacia las situaciones de amenaza o agresión que sufre el protagonista; procura mantener en sobresalto al lector. El héroe no es ya el detective sino la víctima.
La novela dura o novela negra difiere con la anterior en que el detective pertenece al mismo ambiente que el criminal, se enfrenta a él pero con sus mismos métodos; muestra la violencia oscura de las calles, los trasfondos del mundo de la política, los negocios en el hampa, siempre dentro de las líneas más clásicas del realismo. El eje de estos relatos está centrado en la acción, que se conforma por una serie de hechos sucesivos que llevan a nuevos crímenes y permiten brindar descripciones de ambientes marginales.
Su génesis y evolución
En una entrevista Borges señala que “a diferencia de la historia de otros géneros literarios, la del género policial no ofrece ningún misterio. Edgar Allan Poe. Poe, en 1841, escribe Los crímenes de la calle Morgue. A posteriori, la influencia de Poe -y también la de Conan Doyle- fue notable en la obra del novelista francés Gastón Leroux, quien en 1907 escribe su más famosa novela: El misterio del cuarto amarillo.

El relato policial nace, entre otras causas, como consecuencia de una realidad histórica: la formación de las grandes ciudades junto con la búsqueda de justicia. De esta manera con lo policial ingresan nuevos personajes y ambientes netamente urbanos -la policía y los cuerpos de seguridad- que se organizan sistemáticamente a principios del siglo XIX. Todo ello se vio favorecido por la irrupción de la investigación científica.
A partir del enorme éxito obtenido por Conan Doyle, por ejemplo El sabueso de los Baskerville o Estudio en escarlata, mediante los relatos protagonizados por su fascinante personaje Sherlock 
Holmes, surgirían una gran cantidad de imitadores, algunos francamente mediocres, pero otros capaces de hacer valiosas aportaciones al incipiente género, que de esta manera acabó por imponerse como una de las temáticas fundamentales de la literatura moderna.
Entre aquellos autores que no se limitaron a seguir la pauta trazada por Conan Doyle y enriquecieron considerablemente la narrativa policíaca pueden mencionarse los siguientes:
Gilbert K. Chesterton, (El secreto del Padre Brown y El escándalo del padre Brown) quien es justamente apreciado como uno de los mejores escritores de lengua inglesa no incurrió en el grave error de desdeñar el género policíaco, incursionando en el mismo con su habitual ingenio y refinado sentido del humor. En efecto, a él se debe la creación de otro formidable detective: el padre Brown, nada menos que un sacerdote capaz no sólo de resolver intrincados crímenes sino, asimismo, de salvar las almas de los delincuentes.
Aunque de menor calidad literaria, no puede soslayarse a la fecunda escritora inglesa Agatha Christie, creadora de dos célebres investigadores, el inspector de policía Hércules Poirot (El misterioso caso de Styles) cuya técnica fundamental es la inspección ocular, junto con el interrogatorio y aún mejor, la conversación, y la señorita Marple (El club de los martes), versión femenina del detective, quien tras su apariencia inofensiva de dama de sociedad, oculta un enorme poder analítico que le permite envolver con su conversación y astutas preguntas a todos los sospechosos.
La estructura de la trama, (Asesinato en el Orient Express, Diez negritos) basada en la tradición del enigma por descubrir, es siempre similar, y su desarrollo está en función de la observación psicológica. Una de las características principales de la prosa detectivesca de Christie es que sus relatos se desarrollan en lo que se denomina el whodunit, lo que permite al lector ensayar hipótesis y en suma, intentar descifrar la identidad del culpable antes de acabar con la lectura del relato.
En Estados Unidos aparece un estupendo innovador, Dashiell Hammett, (El halcón maltés, El hombre delgado) quien antes de revelarse como un magnífico novelista, había desempeñado el oficio de detective privado para la Agencia Pinkerton. Así pues, su experiencia personal explica el mayor realismo de sus obras y la convincente caracterización de sus personajes, especialmente del investigador Sam Spade, protagonista de sus novelas. Éste ya no es el clásico detective cerebral que resuelve los casos sin ensuciarse las manos, por el contrario, se trata de un hombre rudo, violento, inmerso en el despiadado ambiente del hampa propio de las grandes ciudades. Por todo ello se le considera el precursor de la escuela americana, también llamada serie negra, de la novela policíaca.
A partir de la década de los cincuenta, el género policíaco, que parecía extinguirse, sobrevive al adoptar diversos elementos de otras modalidades literarias, como el espionaje, el suspense, la ciencia ficción e inclusive el erotismo -que combinará con desigual fortuna- para adaptarse a las nuevas circunstancias de la sociedad contemporánea.
En los últimos años del siglo, la novela policial presenta una nueva variente en la que, junato al relato de suspense, los escritores prestan especial atención al carácter y circunstancias personales de los investigadores. En esta tendencia se encuentran las obras del español M. Vázquez Montalbán con su personaje Pepe Carvalho (Los mares del sur), detective privado de carácter solitario y pasado oscuro; Henning Mankell (Asesinos sin rostro) creador de Kurt Wallander que vive dentro de una matrimonio fracasado por el que se han creado tensiones con su hija Linda ; Donna Leon (Mientras dormían) con el comisario Guido Brunetti padre de una familia convencional en la que presenciamos la relación rutinaria y amorosa con su mujer Paola.
Cabe señalar que este género ha encontrado una mayor difusión a través del cine y sobre todo de las series televisivas, no siempre a la al tura de los modelos inspiradores. Así por ejemplo, el caso más representativo lo constituye el agente 007 James Bond, mezcla de detective, espía, don Juan y tecnócrata capaz de realizar proezas sólo asequibles a un superhombre. Su creador, Ian Fleming, queda en realidad muy por debajo de los grandes autores policíacos y debe su popularidad a la adaptación de sus mediocres novelas para la pantalla cinematográfica.

jueves, 26 de abril de 2012

11. Poesía del siglo XX.


La poesía del siglo XX
Introducción
La poesía del siglo XX discurre en torno a dos líneas poéticas principales: la poesía-expresión y la poesía-comunicación. La primera de ellas es propia de los escritores que optan por el especial cuidado de las formas literarias aspirando al logro de la belleza formal o de la perfecta adecuación del lenguaje a la idea que desean expresar. Los poetas de la expresión entienden que el poema tiene valor en sí mismo y que no depende del reflejo de ideas de carácter intimista, social o de cualquier otro tipo.
La poesía comunicación da prioridad a las ideas expresadas, de modo que en sus obras la forma parece subordinad al contenido. El poeta quiere establecer contacto con el lector para comunicar su pensamiento de manera accesible y cumplir con una función social o existencial. Es frecuente que algunos escritores opten por ambas líneas poéticas para adecuar sus textos a la intención perseguida en cada momento.
Las líneas poéticas aludidas cristalizan en un amplísimo abanico de escuelas líricas que se pueden agrupar en cuatro grandes tendencias.
En la primera mitad del siglo, con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, pueden apreciarse dos tendencias: la de los poetas e cambio de siglo que, de una u otra manera, se mueven por el empuje del Simbolismo del siglo XIX, así como por el tratamiento de la angustia existencial. Tras ellos, los nacidos en los últimos años del siglo XIX son los responsables de las vanguardias que suponen una ruptura con al tradición literaria durante los años veinte.
A raíz del clima prebélico de los años treinta, y con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la poesía occidental abandona la experimentación vanguardista, para dar paso a una nueva forma de entender la creación lírica, dominada ahora por el lenguaje conversacional, por la referencia a la realidad circundante y por la expresión de contenidos relacionados con la intimidad, los cotidiano y lo social. Junto a la anterior, el deseo de ruptura formal con la tradición resurge a medida que avanza la segunda mitad del siglo XX, de modo que el neovanguardismo o la experimentación lírica llega con fuerza hasta nuestros días.

1. Poesía anterior a la Segunda Guerra Mundial.
1.1. Los poetas del cambio de siglo
Un grupo de poetas nacidos en el último tercio del siglo XIX protagoniza el salto de la lírica simbolista (Baudelaire, Mallarmé, Verlaine) hacia la forma de entender la poesía en el siglo XX en la que se valora la creación artística en sí misma con independencia de los contenidos comunicados.

Paul Valery (1871-1945) inicia su producción poética siguiendo los planteamientos simbolistas, pero a causa de un desamor en 1892 abandona la poesía para aprender a dominar la sensibilidad mediante a inteligencia y voluntad. En 1912 volverá a escribir crean el libro La joven parca y Charmes en los que reflexiona acerca de la creación artística. Para él, la literatura no es una herramienta útil para el análisis de la intimidad del ser humano, porque considera imposible que el hombre llegue a conocerse a sí mismo. Su poesía no tratará cuestiones relacionadas con la angustia existencial. El lector será el encargado de otorgar sentido al poema mediante una lectura abierta.
El poema nace de una idea, pero no tiene por qué ser de un concepto, puede tratarse de un ritmo o de una forma. En el poema El cementerio marino parte de su obsesión por el verso endecasílabo para describir el cementerio de la ciudad de Sete desde un punto de vista objetivo evitando en todo momento caer en tema sentimentales como la reflexión sobre la muerte.

W. B. Yeats (1865-1939) Su obra poética se centra en el símbolo entendido como un elemento nuclear del poeta que encierra la clave para su interpretación. Los símbolos provienen de referencias mitológicas y culturales que crean un poema complejo que exige una atenta lectura. Su obra se centra en el desconcierto del hombre moderno, perplejo ante un mundo caótico, fragmentado y sin sentido en el que la creación artística se convierte en una herramienta para encontrar el camino de la verdad y la resolución de los eternos misterios humanos.
La lírica de Yeats se articula en tres etapas. En la primera (1889-1907) predomina la acumulación de símbolo e imágenes de origen irlandés. Entre 1907 y 1914 compone unos libros (En los siete bosques, El casco verde) más sencillas, sobre experiencias cotidianas como el amor o el sentir del paso del tiempo. La última etapa destaca por lo visionario y el ocultismo que plantea en su obra La Torre, que gira en torno a la figura del artista simbolizado en la torre que vigila lo que sucede a su alrededor.

Rainer Maria Rilke publica un gran número de obras entre ellas del género lírico, aunque también escribe novela y textos ensayísticos como Carta a un joven poeta en la que expone su pensamiento literario y existencial. Sus composiciones líricas pueden dividirse en cuatro etapas:
La primera época desde 1894 hasta 1897 está caracterizada por un estilo neorromántico en el que aborda temas como la melancolía y el sentimiento íntimo, normalmente causado por motivos amorosos.
A partir de 1899 hasta 1905 compone El libro de las horas cuyo tema central es la exposición de un pensamiento religioso, que no coincide con las ideas espirituales convencionales, puesto que aparece un dios que no es el creador del mundo, ya que si existencia nace de la necesidad de justificar la vida.
A su tercera etapa desarrollada entre 1906 y 1912 corresponden los libros Nuevas poesías y Libro de las imágenes que se basa en la observación minuciosa de objetos, situaciones y seres, para olvidar el sufrimiento existencial y amoroso y convertir al arte en una tabla de salvación que permite al escritor olvidar su yo íntimo para centrarse en la realidad extrema objetiva.
En 1912 se inicia su última etapa con Las Elegías de Duino en las que la preocupación del poeta se dirige a cuestiones de índole metafísica con un claro predominio de la reflexión sobre la condición humana.

Konstantino Kavafis es un poeta que representa a la perfección el ideal del helenismo, pues siempre se sintió hijo de la cultura griega. Lo más característico es la proyección de su personalidad solitaria y angustiada en los poemas, hecho que contrasta con la tendencia dominante en otros poetas de sus tiempo más preocupados por la ocultación del caos espiritual del fin de siglo con una capa de investigación formal y esteticista. El escritor muestra en sus poemas la angustia de quien se siente solo y marginado por una sociedad que no comprende y cuya visión no comparte. El choque entre el yo y los demás se debe a diferentes razones, pero entre ellas destaca la orientación del autor hacia la búsqueda de la belleza y el placer amoroso. Otros poemas se central en la antigüedad clásica que recupera con la intención de proyectar sus dramas íntimos sobre personajes de la mitología, la literatura o la historia grecorromana, que suelen ser personajes derrotados, tal como él, debido a una sociedad que desprecia a quien es diferente y asume las consecuencias de su decisión.

1.2. La poesía de las vanguardias

La generación nacida en los últimos años del siglo XIX es la protagonista de la explosión innovadora que sacude las letras europeas entre la Primera Guerra Mundial y la década de los treinta, dando lugar a las vanguardias históricas.
El término vanguardias surge en Francia durante los años de la Primera Guerra [1914-1917]. Su origen está precisamente en el vocablo francés avant-garde, término de origen militar y político, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate y de confrontación que el nuevo arte del siglo oponía frente al llamado arte decimonónico o académico.
Sus características principales son:
  • Internacionalismo, los poetas vanguardistas se consideran ciudadanos del mundo y se preocupan por cuestiones universales, más que políticas.
  • Antitradicionalismo desprecian toda tradición literaria. Rechazan toda ilusión de realidad mediante la deformación de los objetos. No se trata de imitar la realidad, sino de violar los preceptos que la sustentan. Es un arte deshumanizado desprovisto de sentimientos que a veces solo pretende crear un juego formal. Está dirigido a un público minoritario que debe participar en el proceso para entender la obra de arte.
  • Fiel a su época refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas, el progreso, la técnica y otros aspectos negativos de la sociedad moderna.
  • La libertad absoluta del artista es llevada hasta el extremo de romper con la lógica o inventar nuevos idiomas carentes de sentido.
  • El arte de vanguardia se basa en tres herramientas: el humor, que es útil para desmitificar el acto creativo, la metáfora que une imágenes carentes de relación, y la espontaneidad y la inmediatez frente al trabajo minucioso.
  • Los vanguardismos históricos dentro de los cuales se desarrolla la poesía son:
  • El Cubismo con G. Apollinaire que en 1918 publica Caligramas, que trata sobre la guerra observada con dolor y horror en unos poemas llamado caligramas, que integran las artes plásticas y la literatura, es decir, que la disposición tipográfica del poema recuerda a los temas de los que habla, por ejemplo Paloma asesinada en un surtidor.
  • El Futurismo fundado por F. T. Marinetti que realiza un canto a la modernidad, el progreso, la velocidad, el deporte y las máquinas. En lo formal, se caracteriza por una destrucción de la sintaxis y la puntuación, con el objetivo de dar primacía a la imaginación sin ningún tipo de ataduras.
    El Dadaísmo, cuyo impulsor T. Tzara trata de destruir el arte existente y comenzar desde los cimientos a través de la libertad absoluta del artista creador. Para ello, pretende utilizar el absurdo para burlarse de todo lo aceptado socialmente, incluido el arte.
    El Surrealismo que nace en 1924 con la publicación del Manifiesto Surrealista firmado por A. Bretón en el que se pretende promover la liberación total del ser humano. Esto se apoya en las teorías de Freud según las que el choque del deseo de placer con las normas morales provoca la represión de los instintos y la frustración y sobre todo contra la opresión ejercida por la sociedad burguesa. Este movimiento rehumaniza la experimentación vanguardista introduciendo conflictos existenciales, religiosos y sociales.  Se caracteriza por la utilización dela escritura automática (cadenas de palabras que viene a la cabeza), la reseña de sueños o utilización del elemento onírico, la liberación del lenguaje en la que se utilizan metáforas que no presentan vinculaciones evidentes y juegos literarios que pretenden romper con las ataduras creativas convencionales.
    Por otra parte existen otras vanguardias que se desarrollan paralelamente en Reino Unido y Norteamérica. Así sucede con los norteamericanos Pound y Eliot que se asientan en Europa y funcionan como modelos de la vanguardia inglesa o el británico Auden, que se traslada a EEUU. Los rasgos unificadores de su obra son:
    • La poesía de esos autores no llega a la ruptura de las convenciones literarias de las vanguardias, por lo que respetan la disposición formal tradicional y la coherencia temática.
    • Los poemas se basan en la acumulación de imágenes y símbolos que tienen un significado global.
    • Las obras se oscurecen debido a las referencias culturales del mundo clásico, las mitologías bíblicas y anglosajonas y las de origen asiático, como por ejemplo el haiku.
    • Ezra Pound es el fundador del Imaginismo, movimiento que inicia la vanguardia anglosajona y que se caracteriza por el predominio de la imagen, por la economía lingüística que persigue la referencia precisa mediante el uso del lenguaje cotidiano y la búsqueda de la musicalidad del verso sin someterse a la regularidad métrica tradicional. Destaca su obra Cantos que está organizada en tres partes que recuerdan a la Divina Comedia en ella se sumerge en el universo de gente dominada por sus emociones, que se eleva por encima de sus sentimientos y que ha recibido la visión divina.
    T.S. Eliot se define por el hermetismo conseguido mediante la eliminación de elementos clave, lo que dificulta la comprensión del poema. Así como por al reducción al mínimo de la voz del poema y la utilización de materiales temáticos muy eruditos. Con La tierra baldía (1922) pretende explicar la vida moderna mediante el uso de mitos y formas del pasado. Cuatro Cuartetos (1936-1942) se centra en la búsqueda de las raíces de su tradición religiosa familiar y el tratamiento de los pilares que sustentan la civilización cristiana occidental.
    W.H. Auden se inicia dentro de la vanguardia para seguir la tendencia hermética, erudita e imaginista que domina las letras inglesas de la época. Pero el contenido de su obra le aparta de las grandes tendencias del momento, ya que para él la creación literaria es una actividad ética, según la cual el poema debe responder a la verdad, no expresando en ningún momento ideas o sentimientos ajenos al autor.
    1. La poesía posterior a la Segunda Guerra Mundial
      1. La poesía conversacional, la poesía realista y la poesía neovanguardista.
    Durante la década de los treinta numerosos poetas y movimientos líricos reaccionan contra los excesos de las vanguardias como es le caso de la poesía social o de la lírica intimista de la Generación Beat. Son autores que no renuncian a la comunicación con el lector, optando por un lenguaje coloquial y unas formas accesibles a todos. En su contenido estas propuestas comparten la preocupación por los conflictos contemporáneos, especialmente los derivados de la guerra, la sociedad capitalista o los procesos de descolonización.
    Durante este periodo se politiza buena parte de la literatura occidental, empujada por la crisis económica y la radicalización de posturas políticas que conducen al mundo hacia la guerra. B. Brecht expone la situación de la lucha de clases sociales, en al que toma partido por los desfavorecidos. En Italia el Neorrealismo durante la década de los cuarenta y los cincuenta da testimonio de la situación que vive la nación tras la Segunda Guerra Mundial con autores como Pasolini y Pavese. A partir de la década de los sesenta la poesía social disminuye, pero aumenta en el Tercer Mundo, sometido a dictaduras y conflictos bélicos que critican autores como N. Guillén o E. Cardenal.
    En Europa y Norteamérica la poesía de los sesenta se carga de individualidad como reacción contra la lírica social y colectiva que había dominado las décadas anteriores. A partir de este momento, muchos poetas se centran en sus sentimientos íntimos, ante la rabia de una existencia vacía en la que los actos del hombre no sirven para dinamitar las estructuras de poder.
    Esta forma de entender la lírica tiene su antecedente en Dylan Thomas, cuya obra gira en torno a la oposición entre la realidad y el deseo, entre el mundo que habita en el que no encuentra sentido a la existencia y el ansia de encontrar algo que justifique la vida. De este autor nacen dos líneas poéticas: la primera se caracteriza por el análisis de la realidad cotidiana como hace Sylvia Plath o por la construcción de una realidad poética que observa el hecho experiencial con ironía y utilización de la intertextualidad y los motivos eruditos como es el caso de Gil de Biedma y Ángel González, y la segunda destaca por la lucha del yo del autor con la realidad que le rodea que manifiesta su rebeldía frente a la realidad capitalista como es el caso de la Generación Beat con autores como Ginsberg o Kerouac.
    Desde la década de los setenta es notable el incremento de propuestas experimentales que, como hemos visto coinciden en el tiempo con otras maneras de entender la creación poética más apegadas a la sociedad y a la angustia existencial del individuo.
    En la experimentación vanguardista del último tercio del siglo XX se observan dos tendencias principales: por un lado el culturalismo, que orienta los poemas hacia la erudición y el hermetismo, que toman sus motivos de la cultura oficial (mitos clásicos, personajes históricos) o de la cultura de masas (rock, jazz, cine) entre los que destacan el grupo norteamericano denominado Poetas de la Imagen Profunda o los Novísimos españoles, y por otro, la poesía visual en el que la imagen tiene especial importancia y en la que la informática ha posibilitado su evolución mediante la ciberpoesía, de la que son un ejemplo los poemas móviles, que se desplazan por la pantalla para formar palabras o figuras.
Enlaces para comprender la obra La Metamorfosis de Frank Kafka:

http://www.monografias.com/trabajos16/gregorio-samsa-kafka/gregorio-samsa-kafka.shtml
http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/metamorf.html (a partir del epígrafe titulado " El despertar de Kafka"
http://www.ciudadseva.com/textos/estudios/kafka/kafka01c.htm

lunes, 23 de abril de 2012

TEMA 10. El teatro del absurdo


EL TEATRO DEL SIGLO XX. EL TEATRO DEL ABSURDO.
La vanguardia teatral europea encontró su momento álgido a partir de los años 50 del pasado siglo. El teatro convencional y realista carecía ya de ideas nuevas y de dramaturgos creativos. La Segunda Guerra Mundial, que había dejado el triste balance de 96 millones de muertos y países enteros arrasados, había supuesto el reconocimiento de que la Humanidad había hecho importantísimos avances técnicos y científicos, pero que no había logrado solucionar los problemas que atañían a su propia naturaleza; no sólo no habían encontrado solución, sino que se habían manifestado con la mayor violencia y crudeza en las guerras.
La propia lógica del sistema había hecho caer a los seres humanos en lo ilógico y lo irracional. En ese momento, la desconfianza en la razón y en la lógica social fue recogida por el llamado teatro del absurdo, caracterizado por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica. El teatro del absurdo tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y al hombre. A través del humor y la mitificación escondían una actitud muy exigente hacia su arte. La incoherencia, el disparate y lo ilógico son también rasgos muy representativos de estas obras.
El cuestionamiento de los referentes, alineados dentro o fuera del escenario, afecta a tres áreas fundamentales: el personaje (que puede cambiar de sexo, personalidad o estatus), la trama (que a menudo es circular, no va a ninguna parte y rechaza cualquier resolución estética) y los objetos (que pueden proliferar hasta el punto de expulsar a los personajes, como pasa en las obras de Ionesco, o pueden también ser reducidos al mínimo, como sucede con Beckett, para enmarcar la temática del vacío y la nada.
Supone un punto de partida para este movimiento el estreno de una obra titulada Ubú Rey de Alfred Jarry, punto de partida del vanguardismo, ya que rompe con los supuestos realistas del drama. La obra es una burla de los personajes tradicionales y del teatro trágico con sus héroes y complicada intrigas, así como de la lógica racional. Con esta obra realiza una versión del Macbeth shakespiriano en clave de farsa en el que padre Ubú jefe del ejército polaco es un ser tonto, cruel y gordo, que animado por su esposa se hace con el trono polaco instaurando un régimen de crueldad. Así se inicia el camino de la renovación que culminará en las vanguardias del siglo XX, concretamente en el expresionismo, el surrealismo y el teatro de la crueldad.
El expresionismo es un movimiento de vanguardia surgido en Alemania, cuya principal pretensión es reflejar el sentimiento de angustia del individuo. Por ello, las manifestaciones teatrales que surgen buscan la distorsión de la realidad mediante decorados asimétricos o inclinados, la eliminación de barreras entre el público y la escena y la interpretación exagerada de los actores para marcar la locura y el desasosiego. El Surrealismo se caracteriza por la introducción de lo ilógico, absurdo e irracional con el objetivo de buscar en el interior del ser humano y sacar a relucir los deseos reprimidos. El teatro de la crueldad fue creado por A. Artaud para romper con la tradición del teatro europeo y reencontrarse así con una tradición dramática que bebe de los orígenes del teatro como una ceremonia religiosa que invite al espectador a liberarse de la trabas del mundo real.
El teatro del absurdo surge en la década de los cincuenta en París gracias a autores como Ionesco, Beckett o Arrabl que sin ser franceses eligen esta lengua para realizar su producción teatral. Los autores comenzaron a aglutinarse bajo la etiqueta de lo absurdo como una forma de acuerdo frente a la ansiedad, lo salvaje y la duda ante un universo inexplicable y recayeron en la metáfora poética como un medio de proyectar sus más íntimos estados. Es por ello que las imágenes del teatro absurdo tienden a asumir la calidad de la fantasía, el sueño y la pesadilla, sin interesarle tanto la aparición de la realidad objetiva como la percepción emocional de la realidad interior del autor.
E. Ionesco estrena en 1950 La cantante calva y con ello da comienzo al teatro del absurdo. Este autor tiene dos etapas, la primera hasta 1958 en la que realiza sus obras más conocidas: La cantante calva, Las sillas y La lección. El carácter unificador de estas obras es la presencia del humor, logrado por medio de la sorpresa en el comportamiento de los personajes o por el uso de un lenguaje en el que se acumulan frases fuera de contexto. La segunda etapa se desarrolla a partir de 1958 con su obra Rinoceronte, centrada en la deshumanización de los habitantes de una ciudad que poco a poco se van convirtiendo en paquidermos insensibles. Desde este momento su teatro se va llenado de contenidos filosóficos que contrastan con los del primer momento.
Samuel Beckett revoluciona el panorama teatral en 1953 con Esperando a Godot en la que dos vagabundos esperan en medio de un camino a un tal Godot sobre el que nuevos personajes les da esperanzas de que llegue. La obra incorpora los temas generales que caracterizan la obra del autor como la oposición entre una gran desesperanza que empuja al suicidio y la necesidad del seguir viviendo solo por inercia, como se concluye en la obra Esperando a Godot. Vinculados con este tema encontramos otros que comparten el mismo sentido como: el fracaso de los proyectos vitales, la impotencia, la soledad y el vacío de vivir. Todos ellos giran en torno al tema de la existencia humana sin objetivo. Los personajes de Beckett desarrollan a la perfección los temas indicados. Son seres estrafalarios, disminuidos físicos, mendigos, enfermos agonizantes, pero todos tienen en común el hablar constantemente mientras esperan y que sus palabras contradigan sus actos.
El español Fernando Arrabal también conforma este grupo de iniciadores del teatro del absurdo. Su propuesta teatral se caracteriza por el deseo de provocación que está presente en la comedia Pic-nic sobre el tema de la guerra. Posteriormente funda el teatro pánico n¡que aboga por una mayor libertad creativa en contraposición del teatro surrealista.
Muchos ven el Teatro del absurdo como unas obras sin explicaciones lógicas y sin sentido. Se resalta la incongruencia entre el pensamiento y los hechos, por igual la incoherencia entre las ideologías y los actos. Los personajes tienen un gran obstáculo por expresarse y comunicarse entre ellos mismos constantemente. En las obras, definitivamente el decorado y las escenografías juegan un contraste bien importantísimo porque presentan imaginariamente la realidad de los mensajes que se pretenden llevar, al igual con los objetos y los accesorios utilizados. Se presenta todo en un marco de un mundo vacío y con objetos muy pesados que terminan dominando a los personajes. Toca temas muy importantes de cuan susceptible se encontraba la civilización después de una gran batalla como lo fue la guerra mundiall. Se percibe a través de sus personajes la desorganización que existía hasta en la manera de comunicarse unos a otros, donde muchas veces no había un punto de acuerdo entre todas las partes, pero si un abuso de poder, donde los ricos y poderosos atropellaban a los más débiles y a los que menos posibilidades tenían para sobrevivir ante tanto caos y confusión. Pues así mismo es esta obra donde las cosas absurdas parecen ser la orden de la obra. Lo interesante del Teatro del Absurdo es que no da las respuestas que esperamos, o las que creemos que vamos a esperar, sino que nos deja a nosotros la interpretación y el análisis de cada una de sus obras. Este término absurdo proviene del uso de la misma palabra por los pensadores existencialistas como Albert Camus y Jean Paul Sartre para los que la vida no tiene el más mínimo valor y la expresión del absurdo de vivir y la presencia amenazante de la muerte se convierte en motivo principal dentro de un mundo capitalista y pragmático donde el dinero solo produce insatisfacción.
En su comienzo, el público no tuvo facilidad para aceptar algo tan diferente a lo que había sido acostumbrado; personajes, ambientes, diálogos, todo resultaba extraño y extravagante. Los propios autores se resistían a dar explicaciones acerca del sentido de sus obras. Preguntado Samuel Beckett acerca del significado de Esperando a Godot, respondió que , de haberlo sabido él, lo habría puesto en la obra. Lo cierto es que no pretendían estos autores que se “comprendiera” en el sentido tradicional del término, sino que su finalidad era que al público le llegara la idea de que precisamente no había que preocuparse por el sentido en un mundo sin sentido.
Esta tendencia del teatro del absurdo se ve continuada con el teatro experimental que desde los años sesenta hasta la actualidad mantiene el camino renovador de las vanguardias y la revolución que supuso el teatro de lo absurdo para crear un concepto de espectáculo total en el que el espectador pasa a formar parte como un elemento a liberar.

jueves, 19 de abril de 2012

Carta al padre, Frank Kafka

Aquó os dejo unos fragmentos de un libro de Kafka que explica muy bien cuál es el sentimiento que se encuentra detrás de la Metamorfosis.

De cualquier manera, éramos tan distintos y tan peligrosos el uno
para el otro en esa diferencia, que sí hubiese calculado de antemano la
relación que surgiría entre nosotros, yo, el niño que se desarrollaba
lentamente, y tú, el hombre hecho, hubiera sido posible presumir que
tú simplemente me aplastarías bajo tus pies, que nada quedaría de mí.

Tú sólo puedes tratar a un niño de la misma manera con que estás hecho,
con fuerza, ruido e iracundia, y esto te parecía además muy adecuado
para el caso, porque querías hacer de mí un muchacho fuerte y
valeroso.

"Eso se refería tanto a los pensamientos como a los seres humanos.
Bastaba con que yo demostrase algún interés por alguna persona
(cosa que, debido a mi carácter, no sucedía muy a menudo) para que
tú, en seguida, sin consideración alguna para mis sentimientos ni respeto
por mi opinión, te entrometieras con insultos, difamaciones y
calumnias. Hombres inocentes, infantiles, como por ejemplo el actor
judío Löwy, tuvieron que expiar ese castigo. Sin conocerlo, lo comparaste
de un modo terrible que ya he olvidado, con un insecto.

Pero para mí, un niño, toda palabra que me dirigías era como un precepto divino, nunca
lo olvidaba, lo asimilaba como el medio más eficaz para juzgar el
mundo, más que nada para Juzgarte a ti, y en eso fracasabas completamente.

Por esa razón el mundo quedó para mí dividido en tres partes: una
donde vivía yo, el esclavo, bajo leyes inventadas exclusivamente para
mí, y a las que, además, no sabía porqué, no podía adaptarme por entero;
luego, un segundo mundo, infinitamente distinto del mío, en el que
vivías tú, ocupado en gobernar, impartir órdenes y enfadarte por su
incumplimiento; y, finalmente, un tercer mundo donde vivía la demás
gente, feliz y libre de órdenes y de obediencia.

martes, 17 de abril de 2012

Vidas de Kafka y Tolstoi

Aquí tenéis un documental sobre la vida de Kafka. Os pongo solo la primera parte, pero tiene siete más. En ella veréis qué tipo de persona era y qué relación tenía con su padre. Si no os anima esto os diré que salen unas vistas preciosas de Praga.

http://www.youtube.com/watch?v=vnQvT35cCf8


Aquí tenéis otro sobre la vida de Tolstoi que también es bastante curiosa. Este está en portugués, pero se lee bien.

http://www.youtube.com/watch?v=uiHP3vy9QAk&feature=related

Y por último, este es el documental del que os hablé como ejemplo vivo de las personalidades de los artistas constreñidas por el núcleo familiar. Aunque Kafka no tiene nada que ver con Leopoldo Panero respecto a la personalidad, los dos sufrieron por no poder desarrollarse libres. Lo curioso es que aquí es el mismo artista el que lo confiesa, concretamente en torno al minuto 60.

http://www.youtube.com/watch?v=6RhGBf74w9I

lunes, 9 de abril de 2012

9. La renovación de la novela del siglo XX

La renovación de la novela del siglo XX

El siglo XX es la época de máxima expansión de la novela. Con la lírica reducida a un público selecto y el teatro en crisis constante, la narrativa se ha convertido en el género por excelencia. Esto hace que a lo largo de todo el siglo perviva una novela comercial destinada al gran público que continua con el estilo realista del siglo anterior (narrador omnisciente, orden lineal de los sucesos, división en planteamiento, nudo, desenlace).
En términos generales la novela del siglo XX puede dividirse en dos periodos separados por la Segunda Guerra Mundial. Los años anteriores a la guerra se caracterizan por la innovación desde el punto de vista técnico, es decir, por el planteamiento de una nueva forma de narrar realista y por la influencia del espíritu vanguardista. En el plano temático es habitual la preocupación por los problemas existenciales y religiosos. Después de la guerra la novela aminora la experimentación técnica y se centra en la crítica social. A medida que avanza el tiempo comienzan a aparecer obras que se alejan de la critica social y que presentan simplicidad técnica. Poco a poca se multiplican las tendencias y lo géneros y en el último tercio del siglo XX conviven obras de crítica social, experimentales, históricas, policiales, existenciales o fantásticas.

Nuevas técnicas narrativas.

Las técnicas empleadas por esta novela de antes de la Segunda Guerra Mundial son las siguientes:

Respecto al argumento:
  • La novela no se limita al relato de una sucesión de hechos, sino que son una excusa para que el argumento exprese preocupaciones temáticas o muestre innovaciones técnicas.
  • Se rompe con el criterio de verosimilitud. Las obras se pueblan de elementos no realistas que buscan la provocación, la alusión al objeto temático de la obra o el reflejo de la identidad cultural de un pueblo.
  • Se introducen elementos no narrativos como informes, anuncios publicitarios, composiciones líricas, etc.
  • La descripción se utiliza, no solo para situar el espacio y el tiempo, sino para describir objetos simbólicos, al igual que el diálogo que sirve para mostrar la psicología de los personajes a través de sus palabras.

Respecto al narrador:
  • Desaparece el narrador omnisciente y cobra importancia el narrador en primera persona, los narradores escépticos, los que parecen desconocer la historia o los que obligan al lector a extraer sus propias conclusiones.
  • La disminución de la importancia del narrador provoca la aparición del punto de vista del personaje expresado mediante monólogo interior. También es común el perspectivismo o multiplicación delos puntos de vista,desde lo que se narra la historia. En estos casos el narrador es un guía que da entrada a alas diferentes fuentes de información de el hecho en cuestión.

Respecto a los personajes:

  • El héroe característico es un ser problemático, en lucha con su entorno y consigo mismo. Junto él aparece un personaje colectivo, que refleja el bullicio del mundo moderno.
  • Los personajes suelen describirse por sus propios actos y palabras.

Respecto a la estructura:

  • Las obras adquieren una estructura fragmentaria en la que se acumulan puntos de vista, modalidades textuales y porciones lingüísticas de naturaleza diversas, que el lector debe organizar.
  • La organización clásica de la narración en tres partes se rompe, bien por la ausencia de desenlace, bien porque al final de la historia se reproduce el principio (estructura circular).
  • La técnica del contrapunto, consistente en el relato de acciones paralelas con una leve conexión entre ellas, es le principio estructural escogido por algunos novelistas.
  • Algunas obras incluyen juegos ortográficos y tipográficos de diversos tipos, como la alteración en la disposición tradicional de la página o la eliminación de signos de puntuación.

Respecto al espacio y al tiempo:

  • Es muy utilizada la concentración de las historias en un espacio limitado (una ciudad) o un breve espacio de tiempo.
  • Se rompe el orden temporal mediante la inclusión de saltos temporales.

La novela anterior a la Segunda Guerra Mundial: Proust, Kafka y Joyce.

La introducción de nuevas técnicas narrativas y la ampliación temática de los relatos, en los que proyectan preocupaciones existenciales y sociales marca la tendencia de la novela de este periodo.

Joyce.
Primeras obras
James Joyce (1882-1941) nació en Dublín en el seno de una acomodada familia numerosa que se empobreció progresivamente. La ciudad de Dublín y la educación religiosa son claves de su obra. Los problemas de vista, la creciente afición al vino y los trastornos mentales de su hija le sumieron en una profunda tristeza.
Antes de publicar  su obra cumbre, Ulises, en 1922, Joyce había escrito una colección de cuentos titulada Dublineses (1914) y la novela Retrato del artista adolescente (1916), relato de aprendizaje en el que ya aparecen temas y personajes recurrentes en su obra. El protagonista, Stephen Dedalus, realiza un auténtico descubrimiento de sí mismo a través de las distintas etapas de su evolución vital. La novela se compone de cinco capítulos con análoga estructura: cada uno de ellos inicia una nueva experiencia que concluye con una caída; ahora bien, cada fracaso supone, sin embargo, un paso adelante en el camino del autoconocimiento. Cuando Stephen acaba conociendo su condición de artista, asume la soledad y el aislamiento que conlleva la creación.
Esta obra es una reflexión sobre la función del arte y del artista en el siglo xx.
Ulises, la novela rompecabezas
Ulises constituye una absoluta ruptura con la narrativa tradicional, acaso la más profunda revolución jamás realizada en la novela. Narra un día en la intrascendente vida de tres personajes, Stephen Dedalus (protagonista de la novela anterior), Leopold Bloom y la mujer infiel de este último, Molly. La novela se desarrolla en un período de tiempo muy reducido, durante dieciocho horas de un 16 de junio de 1904. El marco de la acción es Dublín. La trama principal se centra en el ir y venir del señor Bloom mientras resuelve las pequeñas tareas de ese día, pero la acción se intensifica con la incorporación de otros personajes. Conoce al joven Stephen (tratado con mucha ironía en esta novela: ahora es la caricatura de un artista) en un prostíbulo y, desde ese momento, se entrecruzan sus vidas, pues pasa a actuar en la novela como «padre» del joven. La obra funciona como una parodia de la estructura de la Odisea de Homero:
Bloom sería un Ulises contemporáneo que cruza los mares de la vida cotidiana, es encontrado por su hijo Telémaco ( Stephen) , que lo salva de Circe (en el burdel) ,vuelve, después de tan arriesgada aventura, a los brazos de su esposa Molly, que le he sido infiel (en necesario contrapunto con la fiel Penélope de la Odisea).
La experimentación lingüística se convierte en un elemento fundamental de la novela; abarca todos los recursos posibles, pero sobre todo se centra en el monólogo interior. Con esta técnica capta y transmite la acción interior del personaje ( sentimientos, ideas y recuerdos), su voz mental que nunca cesa y que no tiene pudor ante nada. Al exponer los pensamientos de los personajes, está desnudándolos como nunca se había hecho. Muestra que el hombre es humano por ser hablante y que la vida mental sólo se desarrolla apoyándose en las palabras. En la novela se mezclan estilos y registros diversos, desde el más culto al más vulgar; alterna géneros literarios y muestra diferentes puntos de vista, en ocasiones opuestos.
Marcel Proust.
Presentación de Proust
Marcel Proust (187] -1922) nació en París en una familia de la alta burguesía, lo que le permitió una esmerada educación. Era un snob frecuentador de salones aristocráticos, con entreveladas inclinaciones homosexuales. Tras la muerte de su madre en 1906,  tiene una crisis que le lleva a aislarse en un cuarto y refugiarse en la literatura.
Su gran obra En busca del tiempo perdido fue publicada entre 1912 y 1927. Está dividida en siete libros: Por el camino de Swann, A la sombra de las muchachas en flor, El mundo de Guermantes, Sodoma y Gomorra, La Prisionera, La fugitiva y El tiempo recobrado. Es uno de los monumentos de la literatura moderna. Es, en cierto modo, una novela circular: narra la infancia, adolescencia, juventud y madurez de un hombre que quiere escribir una novela, pero no se considera capaz, o siente pereza y lo va dejando para más tarde. Al final del último libro comprenderá que ha llegado el momento de ponerse a escribir.
Tras múltiples desilusiones y decepciones, el protagonista-narrador se dedicará a la única actividad que no puede decepcionarle: la literatura y el arte. Considera la creación literaria como la actividad más sublime del espíritu, puesto que ordena el pasado y saca a la luz la esencia y la verdad del mundo. Uno de los grandes méritos de Proust es la creación de numerosos personajes; algunos son secundarios y episódicos pero otros están perfectamente caracterizados. Crea hablas individuales características de cada persona, mediante las cuales consigue plasmar una dicción particular, un léxico, unos tics. Como la acción de la novela tiene lugar a lo largo de
muchos años, se ve cómo cambian de aspecto físico, de forma de hablar y de pensar.
El narrador: héroe, actor y espectador
La novela, salvo raras excepciones, está escrita en primera persona, pero no debe ser identificada con el autor. Proust pretendía que su novela no fuera entendida como una autobiografía. Del narrador-personaje de la novela sabemos que no tiene ocupación alguna, que lleva una vida mundana asistiendo a los más conocidos salones aristocráticos y burgueses de su época, que intenta escribir una novela y que presenta como únicas condiciones físicas un aspecto pálido y una salud débil. A lo largo del extenso relato el narrador muestra cómo cambia su visión del mundo desde la niñez hasta la madurez. Acaba decepcionándose del amor y de la sociedad aristocrática.
La búsqueda de un tiempo subjetivo
El tiempo constituye uno de los elementos principales de la obra. Proust, guiado por la filosofía de Henri Bergson, se dedicó a conquistar el tiempo pasado. En el recuerdo, en la contemplación y en el arte Proust encontró la única manera de poseer la vida. Distingue entre memoria voluntaria, mediante la que reclamamos a nuestra inteligencia elementos o datos del pasado, pero que sólo proporciona imágenes aisladas, y la memoria involuntaria, que brota espontáneamente por una sensación, vivida anteriormente, que actúa de estímulo. El narrador llega a descubrir que todo nuestro pasado permanece vivo, oculto de una forma u otra dentro de nosotros, y puede ser rescatado, involuntariamente, mediante percepciones sensoriales, o por la
intervención del arte. Por ejemplo, el narrador siente una gran felicidad cuando moja una magdalena en el té; analizando las causas de este sentimiento recuerda cuando en su niñez realizaba este acto y vuelve a revivir el pasado.
Además de la crónica de una vocación literaria, la obra es una comedia social en la que la aristocracia decadente termina por rendirse ante la clase media, y donde los vicios y falsedades de uno y otro grupo aparecen revelados implacablemente. El amor, heterosexual y homosexual, es analizado con crueldad en varias ocasiones y también acaba decepcionando al narrador. Su único refugio, al final, es la literatura.
  1. Kafka: un mundo absurdo y angustioso
Presentación.
Franz Kafka (Praga; 1883-1924) refleja la distancia que existe entre el mundo y el hombre. Su concepción del mundo, basada en la minuciosa descripción del absurdo y el horror, inspiró a los existencialistas, que aparecieron tras la Segunda Guerra Mundial, y al teatro del absurdo, que surgió en los años cincuenta.
La biografía de Kafka es un factor primordial para comprender su obra. Perteneció a una familia judía acomodada que se había asimilado a la burguesía alemana. Kafka creció en una encrucijada de culturas -eslava, alemana y judía-, sin identificarse del todo con ninguna. Criticará a su padre la pérdida de identidad, el no haber crecido en un terreno firme que pisar. Todos estos reproches se encuentran en Carta al padre. Tras doctorarse en derecho, se convierte en empleado de una compañía de seguros, trabajo que no le gustaba porque entorpecía su vocación literaria. Kafka fue un inadaptado que vivió completamente volcado en la escritura.
Antes de morir ordenó que toda su obra fuera destruida, pero su amigo Max Brod no cumplió sus deseos y llegó a publicar incluso sus cartas y diarios. Hay que destacar Cartas a Felice (mujer con la que se comprometió dos veces aunque en ambas ocasiones Kafka anuló el compromiso) y Cartas a Milena (la mujer que tradujo algunos relatos de Kafka),
En sus novelas los  personajes son entidades simbólicas, ficciones o parábolas, siempre sorprendentes. Sus obras reflejan las angustias del hombre contemporáneo. El sentimiento que se transmite es el de hallarse en un mundo sin explicación, regido por no se sabe quién; un mundo que somete, condena o degrada a la persona.
En 1913 publica La metamorfosis, novela cuyo protagonista despierta convertido en un insecto, condición monstruosa y absurda que tendrá que aceptar como algo inevitable. Al
año siguiente comienza a escribir la angustiosa novela de El proceso, en la que un tal Joseph K. se ve procesado sin llegar a saber nunca por qué, perdido en un laberinto de leyes y procedimientos enigmáticos. De esta novela hizo una magnífica adaptación cinematográfica Orson Wells en 1962, en la que capta perfectamente el complejo de culpa del personaje kafkiano. No menos angustiosa es El castillo (1921): un agrimensor llamado también K. ha sido contratado para trabajar en un castillo en el que nunca podrá entrar; tampoco sabrá qué trabajo se le pedía, ni quién es el terrible señor que domina a las gentes del lugar. Esta novela también fue llevada al cine en 1968 con Maximilian Shell.
El proceso
En El Proceso, el protagonista se despierta y se ve acusado por dos policías que no le explican cuál es su delito. Él  asume que está procesado y hace todo lo posible por defenderse de algo que nunca se sabe y en un ambiente de situaciones absurdas y terroríficas a la vez. Mientras tanto, sigue viviendo un año: se ocupa de su trabajo, tiene aventuras amorosas…Parece que sus jueces le condenan en una sala oscura y cercana al mundo de los sueños. Al final,  dos señores  bien vestidos y educados  van a buscarle y le invitan a que les siga. Con la mayor cortesía le o Kafcondenado dice solamente: como un perro .
José K. es detenido en las vísperas de cumplir treinta años y es asesinado justo antes de cumplir los treinta y uno. En ese mismo intervalo de tiempo Kafka contrajo, para luego romperlo, compromiso matrimonial con Felice Bauer. Los paralelismos existentes entre este noviazgo y el proceso de José K. han sido puestos de manifiesto por distintos autores. De hecho, la ruptura del compromiso  fue siempre vivida por Kafka como la comparecencia ante un tribunal. Así lo puso de manifiesto el propio Kafka en sus diarios:
Estaba cogido como un delincuente.  Si me hubieran sentado en un rincón con cadenas de verdad y hubieran puesto guardianes ante mí y hubieran dejado que me viera únicamente de esa forma, no habría sido peor. Y así era mi compromiso…
Pero el significado de esta novela inacabada va mucho más allá de una interpretación biográfica: un ser humano se siente atrapado por una serie de circunstancias que no puede controlar, por unos aparatos represivos que le dominan y por su propia conciencia de culpa.
La metamorfosis o La transformación
Friedrich Thieberger,  escribe en sus recuerdos sobre Kafka: «Una noche, cuando me encontraba con mi padre justo delante del portal cerrado (debía de ser por tanto después de las diez de la noche, cuando en Praga se cierran todos los portales de las casas de alquiler), llegó Kafka con mis dos hermanas, a las que acompañaba hasta casa. Mi padre había leído unos días antes La transformación, y por más que Kafka se envolviera en una reservada sonrisa cuando se hablaba de sus trabajos, dejó que mi padre le dijera algunas palabras sobre aquella transformación de un ser humano en un escarabajo. Entonces Kafka retrocedió un paso y, con una seriedad espantosa, sacudiendo la cabeza como si se hubiera tratado de un suceso real, dijo: “Hay que ver lo que ocurre en nuestra casa”».
Hay suficientes motivos para interpretar esta obra como autobiográfica, lo que se echa de ver suficientemente en la Carta al padre, que escribió el mismo Kafka. Pero, igual que sucede en El proceso, la significación de esta obra supera en mucho lo biográfico para convertirse en una metáfora de la opresión y de la soledad, de la incomunicación humana,  y en una denuncia del autoritarismo. El realismo minucioso que aparece en el relato, como marco de un hecho fantástico (las relaciones laborales y familiares, la situación económica, los detalles domésticos, etc.) refuerzan la interpretación existencial de la obra. Por otra parte, el hecho de que el relato comience al despertar, como el relato de  El proceso nos introduce en el mundo onírico, de pesadilla, que es una importante característica de la literatura de este autor.


Conclusión
La novela deja de ser puro entretenimiento para convertirse en testimonio de conocimiento, preocupación intelectual y reflejo de profundos problemas humanos. Pero, más importante que el enriquecimiento temático resultará la renovación técnica, el cambio radical de la estructura: desplazamiento del punto de vista narrativo, enfoque de una acción desde distintas perspectivas, ruptura de la secuencia temporal, contrapunto, monólogo interior, etc. El lustro que abarca desde 1920 hasta 1924, se mostró pródigo en la publicación de obras sumamente significativas. En esos cinco años verán la luz El Castillo y El proceso, de Franz Kafka; El mundo de Guermantes, de Marcel Proust y Ulises, de James Joyce. En toda esta narrativa se impone una poderosa introspección anudada a un mágico mundo subyacente. Una consecuencia de este nuevo viraje es el autoanálisis intelectualista de Marcel Proust o la honda penetración de Joyce en los menores secretos de sus protagonistas.